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Por el aire de España van demasiadas
cosas a las que hay que seguir. Seguirles el aire. Van olores, y vuelos, y
sonidos. Y el donaire del aire, ya en la frontera de lo que no se puede
expresar…
Por el aire, por los aires va y viene
la canción. Hay tierras estáticas, mudas: hay tierras simplemente gritadoras;
hay tierras expectantes, como si esperaran la llegada de los sones; hay tierras
casi arrodilladas cuando la canción –un tiemblo, un hilo de melodía- pasa; hay
tierras donde los cantos se atropellan, triunfantes, múltiples…
España no es como ninguna de éstas.
La tierra de España, las tierras de España, altas o bajas, adentradas o
costeras, verdes o secas, ubérrimas o pobres, cantan de otro modo. A su modo…
Federico Muelas
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